El Proyecto Actúa surge ante los problemas de convivencia y los nuevos riesgos psicosociales que afronta el alumnado de primaria, en sus últimas etapas. Acosar, intimidar, forzar a otra persona a hacer algo que no quiere es una experiencia común para muchos niños y adolescentes.
A través de este proyecto trabajamos la mejora de la convivencia escolar con los grupos de 5º y 6º de Primaria. Para ello, abordamos la educación emocional (empatía, escucha activa y capacidad de ayuda), la creación de ejemplos positivos y la generación de entornos saludables.El Proyecto Actúa trata de que las chicas y los chicos se conviertan en protagonistas y agentes de transformación para que, ante el bullying, no sean meros espectadores y puedan no participar en la situación, avisar y extender la sensibilidad con respecto a este fenómeno.
En España, el I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso, elaborado a partir de cuestionarios realizados a estudiantes de entre 4º de Primaria y 4º de ESO en 2023, arroja cifras preocupantes: el 6,2% afirma haber sufrido acoso escolar en los dos meses anteriores y el 16,3% asegura haber presenciado al menos 2 casos por mes. En el estudio, realizado por la Unidad de Psicología Preventiva de la UCM, se refleja que el 20,4% de las víctimas de acoso escolar y el 16,8% de quienes se reconocen como acosadores han pensado en quitarse la vida en los últimos dos meses.
Otra investigación reciente, en este caso de la Organización Mundial de la Salud, alerta de un repunte en toda Europa del ciberacoso entre adolescentes de 11 a 15 años. El 15% de los consultados informó de haberlo sufrido al menos una vez en los dos meses previos. Se trata de un fenómeno especialmente preocupante, ya que es de más difícil control, al producirse a cualquier hora del día y tanto dentro como fuera del entorno escolar.

Hay que tener en cuenta que, para que una situación de maltrato u hostigamiento se considere bullying o acoso escolar, ha de producirse entre iguales, implicar un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima, y darse de manera repetida o continuada. Estas conductas pueden involucrar diferentes tipos de conductas violentas (generalmente se inician con agresiones verbales y acaban derivando en coerción o agresión física), y se agravan debido a la inacción de los entornos del agresor y de la víctima.
Por sus especiales características, podemos considerar que existen distintos tipos de maltrato o intimidación:
- Físico: patadas, puñetazos, empujones, agresiones con objetos, etc….
- Verbal: insultos continuados, motes menosprecio en público, resaltar algún defecto físico o mental.
- Social: Actitudes con las que se pretende aislar a la víctima con respecto al grupo haciendo participar a otros individuos en la acción. Estos otros individuos se inhiben y dejan hacer.
- Psicológico: Actitudes encaminadas a minar la autoestima de la víctima y aumentar su inseguridad y temor.
- Digital (ciberacoso): incluye enviar, publicar o compartir contenido negativo, perjudicial, falso, o cruel sobre otra persona a través de los dispositivos electrónicos y las redes sociales. Estos comportamientos se utilizan para molestar, humillar, intimidar, avergonzar u abusar a otro menor.
En cuanto a víctimas y victimarios, también caben algunas distinciones:
- Víctimas. Distinguimos dos tipos: víctima activa y víctima pasiva. Denominamos víctima activa a aquellos que combinan ansiedad y reacción agresiva. Esta característica es utilizada por el agresor para justificar su propia conducta. La víctima pasiva es la más común; son personas inseguras, sufren calladamente.
- Victimarios. Se pueden diferenciar dos tipos: indirecto (dirige a sus seguidores desde la sombra) y el activo (ejecuta directamente la agresión).
El fenómeno del bullying o acoso escolar es muy común en cualquier entorno escolar, público o privado, rural y urbano, entre chicos y chicas. Es responsabilidad de toda la comunidad educativa prevenirlo, así como intervenir si aparecen las conductas citadas. Ignorar esta realidad es dar la espalda a una forma de maltrato que destruye la confianza, autoestima e identidad de las y los menores.
