#SUMANDOJUNTAS, ENTREVISTA A LUCÍA MBOMIO, PERIODISTA Y ESCRITORA

Nuestra entrevista del mes tiene como protagonista a la periodista Lucía Mbomio (Madrid, 1981). Esta madrileña, actualmente reportera del programa de Aquí la Tierra de TVE y colaboradora de Afroféminas, estrenó hace unos meses su primera novela: Las que se atrevieron. Se trata de una recopilación de relatos cortos sobre mujeres blancas que se casaron con hombres de Guinea Ecuatorial en los últimos años de la colonización española.  

1. ¿Qué ha significado para ti publicar Las que se atrevieron? 

Visibilizar historias que parece que nunca existieron porque se han vivido en la intimidad de los hogares y no han trascendido por no formar parte de lo que se considera “lo normal”, si es que “lo normal” existe. Son historias protagonizadas por mujeres anónimas que no sintieron que estuvieran haciendo nada especial y que, sin embargo, rompieron muchas barreras, teniendo descendencia con hombres negros. Para algunas supuso enemistarse con sus familias para siempre. 

Nos están haciendo pensar que el tema de la migración o el encuentro entre personas y culturas es nuevo, cuando no es así, lleva dándose desde que el mundo es mundo, de formas distintas. 

A nivel personal, supone un reconocimiento formal de las diferentes caras que me conforman como un ser poliédrico, llevo mucho tiempo como activista afro, pero eso no significa que tenga que borrar la importancia de mi madre blanca en mi ser ni otros aspectos de mí, más allá de mi piel. 

2. Consideras elemental que contemos nuestras propias historias, justo esta idea motiva tu incursión en la literatura, ¿nos podrías contar más sobre esta visión tan personal de la vida?

Cuando formas parte de un grupo minorizado, nunca lees historias que se parecen a las que tú has vivido, llega un punto en el que acabas por pensar que las tuyas no importan, no han sucedido o no tienen sentido. Creces leyendo novelas/cuentos protagonizados por personas blancas, sobre todo hombres, pero no solo, pensemos en la cantidad de princesas que “nos enchufó” Disney”. Los escenarios son diferentes a los de tus vivencias que, como hija de un migrante africano y una migrante castellana, que reside en el extrarradio de Madrid, es de todo menos glamuroso. Pero para mí esto no es personal sino grupal, supone poner en el centro lo que siempre ha sido periférico y dejar un legado para que, quienes vengan detrás, puedan asirse a un relato en el que sí se encuentren. 

3. ¿Raza y clase van de la mano en nuestro país? 

Sí y cuando no están unidos se nos infiere una clase concreta por la asociación automática que existe entre ser negra, ser migrante y ser pobre. Todavía no se entiende que se pueda ser no blanca y española, parece ser. 

Por otro lado, aun no siendo migrantes, la migración, en la mayor parte de los casos atraviesa y, en demasiadas ocasiones, es sinónimo de precariedad. 

Con todo, no está de más reconocer el privilegio que tenemos las mujeres nacidas aquí, cosa que nos permite trabajar en situación legal o migrar a otros países de Europa para poder buscarlo.

Todavía es noticia que las mujeres dirijan periódicos, por ejemplo. En el caso de la tele, salvo en espacios concretos como el corazón, las mañanas o las teles públicas, las mujeres parecen no tener derecho a envejecer, o a pesar más de lo que se supone que “está bien”

4. ¿Es el sector de la Comunicación un territorio hostil para las mujeres?

Sí, y eso que somos muchas más las mujeres que estudiamos periodismo que hombres. Todavía es noticia que las mujeres dirijan periódicos, por ejemplo. En el caso de la tele, salvo en espacios concretos como el corazón, las mañanas o las teles públicas, las mujeres parecen no tener derecho a envejecer, o a pesar más de lo que se supone que “está bien”. Los hombres, en general, no tienen las mismas exigencias físicas que se imponen a las mujeres. Por otro lado, también es hostil, desde el momento en el que mostramos a menos mujeres como fuente de información experta, relegándonos al testimonio, importante, pero no suficiente para transformar el imaginario que nos subalteriza. 

MUJERES JÓVENES MURCIA, INMIGRACIÓN Y FEMINISMO. ENTREVISTA A LUCÍA MBOMIO

5. El racismo continúa estando presente entre muchos jóvenes, ¿crees que la juventud es más permeable ante mensajes de este tipo o bulos sobre la inmigración? 

Creo que cualquier persona es permeable a los mensajes que se lanzan en contra de la inmigración si no buscan más allá de lo que se dice en un bar o de lo que difunden algunos medios (incluso los que no son abiertamente contrarios a la inmigración, usan palabras como “oleada” o “avalancha” y sobrerrepresentan el tema de las pateras). Por suerte, hay proyectos como stop bulos, SOS RACISMO o la xarxa antirrumors de Barcelona que trabajan para ir desmintiendo todo aquello que, por repetición, se ha tomado como absoluta verdad. 

6. ¿Cómo crees que se pude combatir esto desde los medios de comunicación? ¿Y desde los movimientos sociales, como, por ejemplo, el feminismo?

Desde ambos espacios, asumiendo que existe, incluso en su seno. A veces, hay más resistencias a reconocerlo que en otros movimientos y/o espacios por pensar que con ser feminista ya has hecho tus deberes o por entrevistar a diario a personas distintas y darles voz. Pero no basta con hablar de según qué cosas, es importante cuidar el cómo. No es suficiente con tratar el hecho migratorio, hay que fijarse en cómo limitando el mensaje a la llegada perpetua de personas que parecen no avanzar en el tiempo, centrándonos solo en las pateras como única vía migratoria (cuando representa un porcentaje pequeño con respecto a las personas que llegan de otras formas, como el avión) o mostrando cabezas que flotan en el Mediterráneo y no a seres humanos sin explicar porqués, no contribuimos al cambio en la percepción negativa hacia las personas con experiencia migratoria.

 

7. Ángela David, es todo un referente feminista y una representante icónica del Black Power. En los últimos años se ha convertido en una firme opositora del gobierno de Donald Trump, ¿somos las mujeres hoy el espíritu de la revolución social? 

Opositora de Trump, porque está ahora él, pero ella siempre estuvo, revelándose contra unas estructuras blancas opresoras y reconociendo opresiones masculinas dentro del propio movimiento de liberación negro. Su libro “mujer, raza y clase” es una obra necesaria por su análisis histórico y profundamente interseccional. En él sitúa a las mujeres negras como personas a las que no les quedó otra que ser ese espíritu de revolución social del que hablas, incluso con las mujeres blancas feministas que tenían personas esclavizadas, toleraban la esclavitud o antepusieron sus intereses a los de TODAS  las mujeres. 

8. ¿Cuáles son los principales estereotipos a los que se enfrentan las mujeres negras todavía hoy en nuestra sociedad? 

El hecho de pensarnos como un todo monolítico, sin matices: Bombas sexuales, fáciles, accesibles, bailongas, desvalidas, sin instrucción académica, victimizadas, pero no como las heroínas o mujeres como el resto que están, son, llegan o pasan por aquí y que sobreviven, luchan, trabajan y avanzan a pesar de sus dificultades. Si vieras los chicos blancos que se nos acercan como si hubiéramos triunfado porque nos van a salvar… La frase que dijo el otro día Maroto relativa a que “lo mejor que le puede pasar a un hispanoamericano es que su hija se case con un español”, revela dónde sitúa a cada persona (el padre, la hija, el español..) en un discurso que mucha gente comparte. 

9. ¿Te sientes identificada con el feminismo hegemónico? 

Si lleva el apellido “hegemónico”, no. 

10. ¿Qué significa para ti ser una mujer libre? 

No sé, no lo soy. He llegado al feminismo hace relativamente poco, porque prioricé la lucha antirracista, cuando no era necesario. Pueden ir de la mano. Estoy aprendiendo mucho y cayendo en la cuenta de la cantidad de endoprejuicios que tengo como mujer. Me trabajo, leyéndoos a muchas y regañándome (sin demasiada dureza, no te creas) para llegar a serlo. 

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By |2019-01-14T10:30:53+00:00diciembre 20th, 2018|#SUMANDOJUNTAS|0 Comments

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